PATRIMONIO

Razones para no confiar en el PP

En la tarde del 10 de enero de 2017, en el Centro Artístico, el arquitecto José Miguel Castillo ya avanza el principio de que el patrimonio histórico de Granada no se vende, sino que hay que defenderlo, especialmente tratándose del Palacio del regidor Ágreda, construido en el siglo XVI, y poseedor de grandes valores arquitectónicos y artísticos.

El edificio tiene un valor superior a sus componentes, al estar situado en el Albaicín. El escorzo de la fachada está bien diseñado, si se considera que está en una calle estrecha y empinada. Gómez Moreno estima que la portada es la más “herreriana” de la ciudad. El Palacio tiene un valor que está más allá de lo puramente material.

Los miembros de la Administración municipal no tienen legitimidad para emprender la obra de expolio que han pretendido hacer y que parece se puede evitar. Los mismos administradores municipales no han cumplido las ordenanzas municipales, porque no han evitado el deterioro de un edificio muy representativo (allí pasó durmiendo en el zaguán Juan de Dios) y singular desde el punto de vista social (ha sido colegio de niñas albaicineras) y el artístico.

El proyecto Museo de la Ciudad fue presentado por José Miguel Castillo a los diversos grupos sociales y vecinales y al propio Ayuntamiento de Granada, el cual no hizo caso del proyecto.

Según el proyecto Museo de la Ciudad, el Palacio de Ágreda es adecuado para instalar un museo donde se reunirían y expondrían los fondos de la Academia de Bellas Artes, del Archivo de la Real Chancillería y otros bienes municipales dispersos por almacenes y dependencias municipales. Actualmente, el presupuesto para el proyecto rondaría los dos millones de euros. Para el Museo Picasso de Málaga se invirtieron 66 millones de euros, lo cual demuestra el valor y la voluntad de los políticos y particulares malagueños de buscar medios económicos e invertirlos con visión de futuro. Eso es lo que les falta a los políticos mentecatos del municipio granadino.

Es cierto que el Ayuntamiento de Granada hizo un esfuerzo por resituar y edificar “Nueva Casa Ágreda” en Almanjáyar el colegio que funcionaba dentro del Palacio de Ágreda, ya que este edificio estaba deteriorándose. Para restaurarlo, el equipo de gobierno del PP de Granada no renovó en el cargo al concejal Gerardo García Royo, partidario del proyecto del Museo de la Ciudad, y estimó un proyecto de convertir el Palacio en un hotel, pero el Delegado de Cultura detuvo ese proyecto hotelero.

El Ayuntamiento bajó el precio de venta del Palacio de 6 a 4 millones y luego a un millón. Ofreció el Palacio de Ágreda en alquiler con opción a compra a una entidad poco fiable (Federación AIDE).

La asociación Ciudadanos por Granada, representada por Remedios Victoria Roldán Ávila en esta mesa redonda del Centro Artístico, y asociaciones vecinales del Albaicín llamaron la atención sobre el asunto debido a su poca o nula transparencia, la voluntad del Ayuntamiento de que no participara la ciudadanía, de que no estuviera bien informada. Estas mismas asociaciones cívicas echan en falta el compromiso serio de los partidos de la oposición (Izquierda Unida, Partido Socialista) en el Ayuntamiento de Granada para plantear soluciones e iniciativas sobre el problema.

El equipo de gobierno (del Partido Popular) del Ayuntamiento granadino ha mostrado su desprecio a la ciudadanía, porque tampoco ha aceptado la propuesta de una recaudación popular de los dos millones de euros necesarios para llevar a efecto el proyecto del arquitecto José Miguel Castillo.

Carlos Castresana encabezó investigaciones como el caso Gil, sobre las presuntas irregularidades cometidas por Jesús Gil y Gil, alcalde de Marbella, o la que presentó ante la Audiencia Nacional contra Augusto Pinochet, a quien acusó de genocidio, tortura y terrorismo, así como a los militares que gobernaron Argentina desde 1976, lo que dio origen al juicio contra Pinochet y a la detención del militar chileno.

Carlos Castresana en el Centro Artístico señaló en su intervención que la evolución del caso judicial del Palacio de Ágreda ha sido un completo disparate. En 2014 la insólita Federación francesa AIDE hace la oferta de contratación. Los grupos ciudadanos presentan denuncia ante la Fiscalía. Cuando la policía investiga, se llega a la conclusión de que la ONG no es francesa. La que presenta la acción de compra del Palacio es una ONG marroquí. La investigación judicial averigua que es gente desconocida la que hace los ingresos en las cuentas del Ayuntamiento; que el ingreso de 250.000 euros se hace desde un lugar desconocido de Marruecos; que la ONG no acredita debidamente su solvencia económica. La página web de la falsa ONG no da gran información sobre sus actividades.

El contrato entre el Ayuntamiento y la ONG es nulo, es un delito de prevaricación; es un contrato insostenible, ya que no se puede devolver el primer dinero invertido -como pretendían dos representantes de la Federación AIDE-, si se sospecha que se va a remitir a un origen dudoso, ilícito, y a un contratante que no es fiable.

La Fiscalía denuncia los delitos de “tráfico de influencias”, “prevaricación” y “malversación”. Pero la justicia ha actuado de forma muy irregular, ya que no se toma declaración a todos los denunciados ni se valora el Palacio ni las obras de restauración. La valoración pericial pedida por la Fiscalía queda anulada (otro disparate) por el juez, pero la Fiscalía (disparate asombroso) no recurre esta anulación. Una valoración adecuada hubiera requerido un ingeniero, un arquitecto y un experto en arte.

El juez archiva el caso, cuando hay un delito de “blanqueo de capital” (de origen desconocido en una cuenta del Ayuntamiento). Es otro dislate -expresaba Carlos Castresana- archivar el caso, sobre todo en los términos judiciales que dicen (habrán sobornado al juez?) que la ONG es tan buena, que se le podía haber regalado el Palacio.

La policía y la fiscalía, por tanto, no han actuado debidamente. La actuación de la fiscalía no es normal, porque no considera relevante que el que pagaba y quería el Palacio es un traficante de armas que ha sido detenido hace años en el aeropuerto de Londres.

Lo que resulta vergonzoso es que el propio Ayuntamiento de Granada abrió con nerviosismo un nuevo plazo de diez días para facilitar a la falsa ONG francesa que cerrara el contrato, cosa que afortunadamente no ha ocurrido, ya que hubiera significado la pérdida de una porción del patrimonio histórico granadino.

Pero ofende mucho a los granadinos que las estructuras férreas de los partidos se escudan en frases como la “honorabilidad” de los políticos o como “hemos ganado las elecciones por mayoría”, para hacer lo que les da la gana y no asumir responsabilidades cuando cometen errores y delitos. Ha sido la acción ciudadana (no los partidos de la oposicion) la que ha frenado este disparatado proceso administrativo.

http://www.masgranada.es

 

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